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LA IMPORTANCIA DE TRABAJAR EN LA LUNA DE MIEL

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La presidencia de Emmanuel Macron languidece con el paso del tiempo. Gérard Courtois escribía en Le Monde  que “quienes sólo se sentían irritados por el jefe de Estado ya no le aguantan. Agobia a quienes le daban el beneficio de la duda. Decepciona a una parte de aquellos a quienes seducía. Desencanta a los entusiastas”. Mientras tanto, un Pedro Sánchez recién aterrizado en la Moncloa revisa en su dossier de prensa las encuestas que sitúan al PSOE como primera fuerza en estos momentos. Es algo normal, es la luna de miel de los primeros días de gobierno, y conviene aprovecharla.

Los primeros 100 días de gobierno es un periodo de tiempo ideal para fijar las características y las prioridades del ejecutivo y trasladarlas, es decir, comunicarlas, a la ciudadanía. Esto, por supuesto, se debe aplicar también a los gobiernos municipales. El interés de los ciudadanos por la política va aumentando a medida que se acercan las elecciones y se mantiene durante los primeros días de la legislatura, por lo que es importante prestar atención a algunas ideas  interesantes para construir la imagen que definirá al nuevo gobierno.

Por lo tanto, después de asimilar que serás el próximo alcalde o la próxima alcaldesa de tu localidad, coge aire, respira y toma algunas decisiones: dale prioridad a algunas promesas electorales (si has prometido hacer algo nada más llegar al poder, ¡hazlo!) y planifica la ejecución de todas las restantes; no te cebes con el gobierno saliente y no tomes medidas que puedan fracturar a la ciudadanía, aunque siempre puedes aprovechar la corriente de simpatía para tomar medidas algo más incómodas. Y no te olvides de tener claro tu modelo de ciudad y desarrollarlo, teniéndolo presente en tus discursos.

En definitiva, la luna de miel en el gobierno no sirve para desconectar y relajarse. Con una buena estrategia desde los primeros días de la legislatura tendrás mucho terreno ganado.

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