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Sobre liderazgo local

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No existe un modelo de liderazgo ideal, pero se puede reflexionar sobre ello teniendo en cuenta las características del ámbito político en el que nos vamos a desenvolver. La política local es contacto y cercanía. Y en consecuencia, el debate sobre el liderazgo local presenta algunas particularidades. Esto no es un consejo, ni un manual de instrucciones para construir un buen líder. Sólo son algunas observaciones basadas en nuestra experiencia como consultores de gobiernos locales y de campañas electorales en el espacio local.
Un candidato a las elecciones municipales gana puntos si conoce su ciudad a fondo y adapta el mensaje tanto a los diferentes barrios como a los subgrupos que los componen (mayores, jóvenes, mujeres, hombres…), pero por mucho que creamos conocer la realidad de nuestra localidad, siempre es importante apoyarse en los datos. La mejor herramienta para segmentar el mensaje es una encuesta basada en una metodología adecuada complementada siempre que se pueda con análisis cualitativo de los disparadores del voto y una escucha ordenada y sistemática de las redes sociales del territorio y sobre todo en una correcta interpretación de los datos.
El liderazgo situacional, es decir, la capacidad del candidato de adaptarse a las diferentes circunstancias teniendo muy claro cuál es su mensaje, está también vinculado al conocimiento del entorno. No hablamos de cambiar de discurso dependiendo de la audiencia, sino de hacer que se entienda, pero sobre todo de demostrar que se está escuchando a la ciudadanía y la mejor forma de demostrarlo es que su relato sea un relato con el que cualquier vecino o vecina puede identificarse.
Cuando conocemos la realidad de nuestro municipio y de sus habitantes, sabemos qué queremos transmitirles porque hemos escuchado a nuestros vecinos y elaborado un buen proyecto de gobierno, entonces es buen momento para pasar a la acción y recorrer el territorio extendiendo nuestro relato, escuchando a nuestros vecinos y hablando el mismo lenguaje que nuestros interlocutores. Las redes sociales son útiles, pero no hay nada como el puerta a puerta, y con una aptitud de escucha que resulte evidente hasta en los gestos.
Además, como seres gregarios, todos experimentamos la necesidad de identificarnos con líderes que demuestren que controlan la situación, y que a su lado las incertidumbres serán menores. Un líder mejora cuando aparece en cualquier escenario como una persona resuelta, cuando sus palabras, sus gestos, su actitud, su historia personal, su discurso se asemeja a lo que todos querríamos ser.
Tampoco deberíamos olvidar que no hay buen líder sin un buen equipo. Hay que apoyarse en personas que compartan ese proyecto, estén o no en nuestra candidatura, y que lo hagan manifiestamente propio y lo sepan trasladar a lugares a los que el candidato no puede llegar.
Como decíamos al principio, no existe un modelo ideal de liderazgo y todo lo anterior podrá resultar más o menos útil para una campaña electoral, pero hay una cuestión fundamental: un buen líder tiene que escuchar a la gente y tiene que demostrar que está escuchando…

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